Sugerencias para unas líneas de presentación de los judíos y el judaísm en la ensenanza católica

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Conferencia Episcopal Latino-americana

Colombia       1990

0-Presentación

La Declaración conciliar sobre la Relaciones de la Iglesia Católica con las religiones no cristianas, Nostra aetate, que en el número 4 se refiere a las relaciones con el Pueblo Judío, está próxima a cumplir sus 25 años.

Desde esa fecha hasta el presente, a pesar de las deficiencias, ha habido importantes y esperanzadores acercamientos entre católicos y judíos a diversos niveles.

Las barreras que hemos construido entre las dos comunidades, se concretan en el lenguaje y los prejuicios que constituyen uno de los mayores obstáculos para nuestro diálogo. Tales obstáculos solo pueden ser eliminados mediante una correcta presentación de los judíos en la enseñanza ;y la catequesis que favorezca el adecuado conocimiento y unas justas y fraternales relaciones. Así podrá darse una mayor acercamiento, amplio diálogo y profundidad de conocimiento.

En Septiembre de 1986 se reunieron en Bogotá un grupo de judíos y católicos, representativos de las dos comunidades, para tratar de aplicar a la realidad de América latina los contenidos de los Documentos de la Santa Sede en relación con los judíos, especialmente las "Notas para una correcta presentación de los judíos y el Judaísmo en la enseñanza católica".

Como fruto del trabajo de todos los participantes en ese encuentro y después de varias redacciones, algunos ajustes, gracias a los aportes de varias personas consultadas, se elaboraron estas sugerencias.

No se trata de una Guía Latinoamericana pues esa no es la competencia del CELAM. Se trata de unas sugerencias que puedan ayudar a los responsables nacionales o diocesanos a conocer el tema y dar las respuestas pertinentes desde el trabajo pastoral y la enseñanza de la catequesis.

Es el espíritu del diálogo que se hace realidad en las relaciones católico-judías a las puertas de la conmemoración de importantes eventos, tales como los 500 años de la fe cristiana en el Continente y la celebración del segundo milenio del nacimiento de Cristo.

Con nuevo ardor nos capacitamos para el diálogo y formamos a los nuevos cristianos para que desde las realidades actuales y según la mentalidad de la Iglesia respondan al desafío de la hora presente.

Mons. Willhem Michel Ellis Pbro. Luis Eduardo Castaño

Obispo de Willemstad, Curação Ex -Secretario Ejecutivo de la SECUM

Responsable de la SECUM

1. Panorama de las Relaciones católico-judías en América latina

1.1. La presencia judía

En la mayoría de los países de América latina existen comunidades judías que, también como creyentes, intervienen y participan en la vida de sus respectivas naciones, a diversos niveles.

Con sus elementos étnico-religiosos, los judíos han dado aportes valiosos para la constitución del ser latinoamericano y su presencia ha contribuido a forjar la originalidad de nuestro continente, en la que convergen diversas razas y culturas.1

La historia de las relaciones católicas-judías en este continente ha estado marcada por la originalidad del ser latinamericano que "con su tendencia innata a acoger a las personas" ha mirado con cariño a los judíos y en la mayoría de los casos ha tenido con ellos actitudes de amistad y simpatía.2

En ese ambiente, ya desde antes del Concilio Vaticano II, nacieron y se desarrollaron las fraternidades crsitiano-judías en Brasil y Chile. En 1967, inmediatamente después del Concilio, se iniciaron las relaciones a nivel latinoamericano entre católicos y judíos, a través del CELAM y de los representantes de la comunidad judía internacional.3

1.2. La situación actual

La realidad del acercamiento católico judío es un hecho importante en la historia del diálogo interreligioso en América latina. Los obispos, por medio de los organismos eclesiales, nacionales e internacionales, junto con dirigentes de la comunidad judía, se han interesado por esta práctica y aunque no se trata todavía de un fenómeno generalizado, los frutos de este acercamiento son esperanzadores.

Merecen destacarse por su significado, entre otros, los siguientes hechos que expresan el ambiente fraternal que se ha comenzado a vivir: encuentros del Papa con dirigentes de la comunidad judía, durante sus viajes a los diversos países latinoamericanos, jornadas de oración común y en algunos países la conmemoración del Holocausto, encuentros de dirigentes a nivel latinoamericano y a otros niveles, elaboración de documentos y actividades diversas de diálogo sobre temas de interés social.

1.3 Los documentos

A partir del Concilio Vaticano II, la Iglesia ha iluminado las relaciones católico-judías con diversos e importantes documentos que la sitúan en actitud de diálogo y apertura fraterna, sobre todo en el campo religioso. Se ha caminado hacia la superación del clima adverso que históricamente se ha dado entre las dos comunidades.

Esos documentos fundamentan, apoyan el trabajo de mutua relación de las dos comunidades de creyentes en el único Dios y deben ser aplicados en la formación de los cristianos a través de la enseñanza y de la catequesis. Se trata de suscitar un verdadero diálogo interreligioso, de promover un sincero y mutuo conocimiento, y de abrirse a un mutuo enriquecimiento.4 he aquí los más importantes:

Declaración sobre las relaciones de la Iglesia con las religiones no cristianas del Concilio Vaticano II, publicado el 28 de septiembre de 1985, Nostra aetate.
Declaraciones y sugerencias para la aplicación del No. 4 de Nostra aetate, publicado por la Comisión de las relaciones con los judíos. Diciembre 1 de 1974.
Carta Apostólica de su Santidad Juan Pablo II sobre la ciudad de Jerusalén, Abril 20 de 1984.
Normas para una correcta presentación de los judíos en la enseñanza católica, 1985.
Documento de Puebla, Nos. 1096 y 1127.
Documento de la Conferencia Episcopal Brasileña. Pautas para el Diálogo católico-judío.
Guía para o Diálogo católico-judaico no Brasil, Estudios CNBB, 1986.
Existen otros documentos importantes de los distintos Episcopados Católicos, entre los que merecen especial mención los de los Estados Unidos y Francia.


2. La problemática de las relaciones católico-judías

2.1. Vínculos y rupturas

Es necesario partir de un hecho no solamente histórico, sino de repercusiones teológicas: la mayoría del pueblo judío no ha creído en Jesús... lo que ha llevado a una inevitable ruptura entre el Judaísmo y la Iglesia naciente, reflejada en la redacción de los textos del Nuevo Testamento, especialmente en los Evangelios. No se trata de disimular o disminuir esta ruptura pues no suprime ciertamente el vínculo espiritual que une a la Iglesia con el pueblo judío.

"Dentro de los límites de la cristiandad, los judíos, testigos de un rechazo tenaz de la fe en Cristo, conocieron a menudo graves humillaciones, acusaciones y proscripciones".5

A fuerza de acentuar esta ruptura se perdió la conciencia de las raíces comunes y este hecho inicial fue condicionado por circunstancias económicas, políticas e ideológicas, a lo largo de la historia.

Ha perdurado, entonces, durante muchos siglos un clima adverso entre las dos comunidades caracterizado por percepciones negativas, mutuas acusaciones, estereotipos, desconfianzas, prejuicios, ofensas.

Para superar esta situación y perfeccionar nuestras relaciones, la parte católica debe realizar un trabajo conjunto con los responsables de la evangelización y la enseñanza. De la catequesis se espera que en actitud de diálogo diga y comunique hoy todo su contenido sin deformación para 6 lograr dentro del derecho a ser diferente, un respeto fraterno. Se espera también algo similar de la parte judía.

El diálogo católico con la comunidad judía debe afrontar entre otros los siguientes temas.

2.2 El problema de la tierra

La buenas relaciones católico-judías deben llevar al cristianismo a un conocimiento lo más claro posbile acerca de lo que es el Judaísmo religioso y la realidad del pueblo judío.7 Se acentúan demasiado los problemas civiles y políticos y no se tiene en cuenta el aspecto religioso.

La profundización de este aspecto debe llevar a que "en todo el diálogo religioso sincero cada uno de los participantes permita a los otros definirse a la luz de su actual realidad religiosa";8 fieles a esta afirmación, los católicos reconocen, entre los elementos de la experiencia judía, que los judíos tienen una conexión religiosa con su tierra, que encuentra sus raíces en la tradición bíblica. 9

El documento de la Santa Sede para la aplicación del Nº 4 de Nostra aetate afirma que "la historia de Israel no termina en el año 70".

El pueblo de Israel ha avanzado en la historia en una numerosa diáspora que le ha permitido llevar a todas partes y ante todos los vivientes el testimonio, a menudo heroico, de su fidelidad y de sus alabanzas al Dios único, conservando siempre la memoria de la tierra de los antepasados en lo más íntimo de su esperanza. 10

2.3. Lenguaje e imágenes

La catequesis y la enseñanza deben contribuir a quitar las imágenes y expresiones negativas que se tienen frente a los judíos, junto con un lenguaje adverso que ha impregnado la teología y la expresión popular. "Se comprueba una penosa ignorancia, en especial de la historia y de las tradiciones del judaísmo, del cual sólo los aspectos negativos y, a menudo, caricaturales, parecen ser parte del bagaje común de muchos cristianos". 11

Preocupa mucho a los judíos las representaciones, dramas y escenificaciones de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo en Semana Santa, lo mismo que las películas de cine y televisión sobre el mismo tema. Estas imágenes y escenas impactan fuertemente la sensibilidad del pueblo cristiano. En muchas de ellas se encarnan y representan actitudes sutil o abiertamente antijudías y antisemitas.

Los que, desprevenidamente, sin ninguna distinción y sin sentido crítico presencian estos actos pueden llegar a la conclusión de que el pueblo judío es culpable, sin más, de la muerte de Cristo. El Concilio Vaticano II nos dice que "lo que en la Pasión se hizo no puede ser imputado, ni indistintamente a los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy. 12 No se puede poner en el mismo plano a los judíos que conocieron a Jesús con los que vivieron después de él y con los judíos de nuestro tiempo.13

2.4 Una enseñanza precisa y objetiva

La idea de pueblo deicida ha influido en el lenguaje y los estereotipos contra el pueblo judío, y de alguna manera ha podido contribuir a despertar o a impulsar el antisemitismo que tan dolorosas consecuencias ha traído sobre la comunidad judía y sobre la humanidad: el Holocausto.

El peligro de un antisemitismo siempre a punto de reaparecer bajo rostros diferentes, marca la importancia de una enseñanza precisa, objetiva y rigurosamente exacta del judaísmo a nuestros fieles.

Las ideologías presentes en América latina de que nos habla el Documento de Puebla, 14 repercuten también sobre la comunidad judía y pueden llevar a una percepción negativa de los judíos: "Hay organizaciones que alimentan, mediante ramificaciones en numerosos países, el mito racista antisemita, con el apoyo de una red de publicaciones. En estos últimos años, se han multiplicado los actos de terrorismo que tienen por mira personas y símbolos judíos y muestran la radicalización de esos grupos. El antisionismo —de otro orden, ya que consiste en una contestación del Estado de Israel y su política— sirve a veces de cobertura al antisemitismo, se nutre de él y lo promueve. Además, ciertos países aducen pretextos seudo-jurídicos y ponen restricciones a una libre emigración de los judíos". 15

Tanto los documentos de la Iglesia como los distintos discursos del Papa han sido explícitos en la condena del antisemitismo o cualquier otra actitud que se le parezca.

"Los vínculos espirituales y las relaciones históricas que unen a la Iglesia con el judaísmo condenan como contrarias al espíritu del Cristianismo todas la formas de antisemitismo y discriminación". 16

El antisemitismo repercute sobre la comunidad judía, sobre sus personas en particular y pone en peligro, para los cristianos, el cumplimiento del mandamiento del amor.

"Hacia el pueblo judío, los católicos deben tener no solamente respeto sino también gran amor fraterno: porque esta es la enseñanza de ambas Escrituras, la hebrea y la cristiana: que los judíos son amados de Dios que los ha llamado a una vocación irrevocable. No se puede encontrar una justificación teológicamente válida para actos de discriminación o persecución contra los judíos. De hecho tales actos han de ser considerados como pecados. 17

3. La Sagrada Escritura

3.1 Un elemento fundamental

Para judíos y cristianos la Biblia es un elemento central. La palabra de Dios constituye para la Iglesia su sustento, su vigor, su alimento y la fuente suprema de la vida espiritual

La Iglesia siempre ha venerado las Sagradas Escrituras y las ha considerado norma suprema de su fe, puesto que confiesa que Dios es el inspirador del Antiguo y del Nuevo Testamento. Por otra parte nos merece especial reconocimiento el aprecio y la fidelidad que, a través de los siglos y aun en momentos difíciles, el pueblo judío ha tenido por la Sagrada Escritura. Con ella se ha alimentado y ha sostenido su identidad de fe.

3.2 Un aspecto problemático: la relación entre Antiguo y Nuevo Testamento

3.2.1. El problema

Experiencias pasadas y dolorosas con relación a la enseñanza del desprecio y sus consecuencias hacen a los judíos temerosos ante el tipo de relaciones que los católicos establecen entre Antiguo y Nuevo Testamento. El término Antiguo Testamento en el vocabulario bíblico cristiano les hace pensar en algo ya anulado siendo que para ellos es la revelación central.

A este respecto anota el Documento "Notas para una correcta presentación de judíos y Judaísmo en la enseñanza católica": "la singularidad y la dificultad de la enseñanza cristiana acerca de los judíos y el Judaísmo consiste sobre todo en la exigencia de retener ambos términos de varias expresiones dobles, en las que se expresa la conexión entre las dos economías del Antiguo y Nuevo Testamento: promesa y cumplimiento, continuidad y novedad, singularidad y universalidad, unicidad y ejemplaridad. Importa que el teólogo o el catequista que quiera tratar ese tema, se preocupe de hacer ver, en la práctica misma de su enseñanza, que: la promesa y el cumplimiento se iluminan mutuamente.

La novedad consiste en una transformación de lo que ya existía antes. El carácter singular del pueblo del Antiguo Testamento no es exclusivo, sino que está abierto, en la visión divina a una extensión universal. El carácter único de ese mismo Pueblo existe en función de una ejemplaridad." 18

3.2.2 Una explicación

"El Santo Padre ha presentado la realidad permanente del pueblo judío con una notable fórmula teológica: el pueblo de Dios de la Antigua Alianza por eso nunca revocada." 19

Es necesario formar en el respeto a la identidad judía: respeto por una Alianza "nunca revocada".

"Respetar al interlocutor tal como es, entender mejor los elementos fundamentales de la tradición religiosa judía y además procurar captar los rasgos esenciales con los que los judíos se definen a sí mismos a la luz de su actual realidad religiosa", 20 son elementos básicos para el diálogo en este punto delicado.

3.3. Algunos elementos de solución

3.3.1 Dos identidades diferentes

"La Iglesia y los cristianos leen el Antiguo Testamento a la luz del acontecimiento de Cristo muerto y resucitado, y por este motivo hay una lectura cristiana del Antiguo Testamento que no coincide necesariamente con la lectura judía. De este modo, identidad cristiana e identidad judía deben ser cuidadosamente distinguidas en sus respectivas lecturas de la Biblia. Pero esto nada quita del valor del Antiguo Testamento en la Iglesia ni impide que los cristianos puedan a su vez aprovechar con discernimiento las tradiciones de la lectura judía." 21

Es necesario leer el Nuevo Testamento teniendo presente el Antiguo Testamento, ya que este conserva para siempre su valor y autoridad. De este modo, Jesucristo aparecerá a los cristianos en todo su esplendor. Él está ya presenta entre nosotros, pero al mismo tiempo es el esperado, hermosura siempre antigua y siempre nueva, en expresión de san Agustín.

Entre los escritos del Nuevo Testamento sobresalen los Evangelios, que son el testimonio principal de la vida y de la doctrina de Jesucristo y comunican fielmente lo que Jesús, el Hijo de Dios, viviendo entre los hombres hizo y enseñó para su salvación. 22

Los Evangelios son mucho más que una simple historia. Al leerlos debemos dejarnos interpelar por la palabra de Dios e integrarnos en el drama de la salvación como actores responsables, sin descargar la responsabilidad en personajes del pasado.

3.3.2 La unidad de los dos Testamentos

La lectura de las disposiciones que Dios ha tomado para salvarnos a todos debe ayudarnos a unir la letra y el espíritu, la historia y los símbolos, la realidad y su significación profunda. La auténtica interpretación de la Sagrada Escritura, lejos de desvalorizar la existencia del pueblo judío, reconocerá mejor su consistencia y continuidad históricas, su actualidad y su misión providencial.

"El Antiguo Testamento y la tradición judía en él fundada no deben considerarse opuestos al Nuevo Testamento, como si se constituyesen en una religión solamente de justicia, de temor y legalismo, sin referencia al amor de Dios y del prójimo (cf. Deut 6, 5; Lev 19, 18; Mt 22, 34-40)." 23

"Jesús, lo mismo que sus apóstoles y gran parte de sus primeros discípulos, nació del pueblo judío. Él mismo, revelándose como Mesías e Hijo de Dios (cf. Mt 16, 16), portador de un mensaje nuevo, el del Evangelio, se presentó como el cumplimiento y la perfección de la revelación anterior. Y aunque la enseñanza de Jesucristo tiene un carácter de profunda novedad, no por eso deja de apoyarse, repetidas veces en la doctrina del Antiguo Testamento. El Nuevo Testamento está profundamente marcado todo él por su relación con el Antiguo. Como ha declarado el Concilio Vaticano II: ‘Dios, inspirador y autor de los libros de ambos Testamentos, lo hizo sabiamente, de modo que el Antiguo encubriera al Nuevo, y el Nuevo descubriera al Antiguo’ (Dei Verbum, 16). Además, Jesús emplea métodos de enseñanza similares a los de los rabinos de su tiempo." 24

4. Aplicaciones prácticas de una doctrina

4.1 Pretensiones

Estas sugerencias pretenden impulsar y profundizar actitudes de diálogo que influyan en todas las áeas de la pastoral católica y que tengan repercusiones sobre la comunidad diocesana y parroquial, a través de sus legítimos pastores y de los agentes de pastoral.

Es preciso lograr, a través de la enseñanza y de la catequesis, la madurez de la fe del cristiano para su auténtico testimonio en el mundo: "Conducirlo en la unidad de la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y formar al hombre perfecto, maduro, que realice la plenitud de Cristo"...que esté dispuesto a dar razón de su esperanza a todos los que pidan una explicación. 25

4.2 Formar en el espíritu de diálogo

El desafío está en la formación de los nuevos cristianos que encarnen y testimonien las actitudes de la Iglesia en la nueva evangelización, respetuosa de la libertad religiosa, 26 fiel a la verdad y leal al ser humano.

La Iglesia se abre al diálogo con los creyentes no cristianos, anto todo por fidelidad a los hombres y mujeres de hoy, no por oportunismo táctico; motivada por las exigencias de la convivencia humana y de la paz, pero sobre todo por motivos de fe. 27 Con mayor razón en el caso de los judíos, pues al "investigar el misterio de la Iglesia, este Sagrado Concilio recuerda el vínculo con el que el pueblo del Nuevo Testamento está espiritualmente unido a la raza de

Abraham". 28

4.3 Diálogo y acción conjunta

Para que el diálogo sea una realidad, el cristiano lo encarna y lo testimonia en el mundo a través de sus relaciones y de su trabajo: es atento, respetuoso, sabe acoger, concede espacio para la identidad personal, para las expresiones y los valores del otro: "cada seguidor de Cristo, en virtud de su vocación humana y cristiana, está llamado a vivir el diálogo en su vida cotidiana, ya se encuentre en situación de mayoría, o en condición de minoría. 29

El campo de colaboración interreligiosa puede ser amplísimo, dados los grandes problesmas que afligen a la humanidad. Los cristianos se sienten llamados a colaborar con otros creyentes, precisamente en virtud de sus respectivas creencias, 30 para aportar, desde su fe, lo mejor de sus energías a la solución de cuanto aflige al hombre.

4.4 Diálogo de especialistas

Un nivel importante de diálogo, es el que se realiza entre especialistas. De este modo se pueden confrontar, profundizar y enriquecer los respectivos patrimonios religiosos y se amplían los recursos para resolver diversos problemas.

Este tipo de diálogo ayuda a los interlocutores a conocer y apreciar recíprocamente sus valores espirituales y sus categorías culturales, promoviendo así la comunión y la fraternidad entre los hombres. 31

Los hombres arraigados en sus propias tradiciones religiosas pueden comparar entre sí experiencias de oración, de contemplación, de fe y de fuerza, así como las manifestaciones y caminos de la búsqueda del Absoluto. 32

4.5 Actividades prácticas

Se hace conveniente continuar e impulsar aquellas actividades y programas que contribuyen a mantener la cercanía espiritual y humana entre católicos y judíos; actividades que sean de carácter informativo y formativo. La experiencia ha mostrado la importancia de las jornadas conjuntas de oración con motivo del Holocausto y con otros motivos; las cenas pascuales, los cursos, los talleres y las conferencias en diversas instituciones (universidades, seminario, colegios, institutos) y la preparación de documentos conjuntos.

El diálogo se convierte en recíproco enriquecimiento y en cooperación fecunda cuando se trata de promover y preservar los valores e ideales más elevados del ser humano. Esta disposición conduce de manera espontánea a la intercomunicación de las razones de la propia fe, sin que las diferencias, a veces profundas, la detengan; sino que la sitúan con humildad y confianza ante Dios "que es más grande que nuestro corazón". 33

Donde se juzgue conveniente y con el apoyo de las Conferencias Episcopales se pueden crear las fraternidades judeo-cristianas, o las comisiones mixtas de judíos y católicos para el fomento del diálogo.

5. Áreas concretas de trabajo

La catequesis renovada debe contribuir a la auténtica relación entre católicos y judíos: "Los judíos y el judaísmo no deberían ocupar un lugar tan solo marginal y ocasional en la catequesis y en la predicación, su presencia indispensable debe ser en ella integrada de manera orgánica. 34

"Se trata por consiguiente de una preocupación pastoral por una realidad siempre viva en estrecha relación con la Iglesia", 35 en la que se debe superar la indiferencia, los enfoques negativos, el desprecio y cualquier otra actitud indigna del nombre de cristiano.

La catequesis, la predicación, la enseñanza, son tareas primordiales de la Iglesia y una actitud de diálogo exige una mayor captación de "los elementos fundamentales de la tradición religiosa judía y además procura captar los rasgos esenciales con que los judíos se defienen a sí mismos a la luz de su actual realidad religiosa". 36

Para que esto sea una realidad se debe trabajar en la formación e información tanto de profesores y alumnos, como de los encargados de elaborar los manuales y textos de religión; en general de todos los agentes que tienen que ver con la predición: sacerdotes, seminaristas, catequistas, religiosos, teólogos, laicos...

Se requiere, en este espíritu, la revisión de textos y manuales de catequesis, lo mismo que la adaptación de programas de enseñanza religiosa, que no estén de acuero con los principios dados a conocer por la Iglesia sobre este tema.

Los temas más destacados, en la predicación y la catequesis para una guía, son los siguientes:

La persona de Jesús y su contexto:
La familia
El judaísmo de Jesús
Situación religiosa, política, social y cultural del siglo I.
El Dios de la Alianza, monoteísmo, Ley y Halajá.
La Pascua hebrea y la Pascua cristiana.
La Iglesia
Sinagoga e Iglesia
Pueblo de Dios e Iglesia
Mandamientos
Moral judía y moral católica
Aspectos históricos
El judaísmo, antes y después del año 70, la destrucción del Templo.
Judaísmo contemporáneo, el Holocausto y sus implicaciones. El Estado de Israel. Las comunidades judías de Latinoamérica.
5.1 La liturgia

El recuerdo y el conocimiento de la relación que existe entre la liturgia católica y la liturgia judía y la profundización de esa relación pueden "ayudar a comprender mejor ciertos aspectos de la vida de la Iglesia". Además, pueden contribuir a superar las dificultades que preocupan a los judíos sobre las celebraciones de Semana Santa. 37 "Habrá que esforzarse por instruir al pueblo cristiano de modo que llegue a comprender todos los textos en su justo sentido y en su verdadero significado para el creyente de hoy", 38 cuidar las expresiones y pasajes que pueden ser entendidos de manera incompleta por los cristianos no suficientemente informados.

A otro nivel es necesario revisar y perfeccionar las representaciones y los dramas de la pasión, como también los contenidos y el estilo de las meditaciones sobre la pasión, principalmente el "viacrucis", a la luz de las orientaciones de la Iglesia, ya mencionadas. Los temas son los siguientes:

La liturgia católica y sus nexos con la liturgia judía. El Shabat, la Pascua, las Grandes Fiestas (Rosh Hashanah, Yom Kippur).


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1 Cf. Puebla N. 51. (volver a la lectura)

2 Cf. Pueblo N. 17. (volver a la lectura)

3 Se han realizado ocho encuentros organizados por el CELAM y entidades judías, tales como la Anti-Defamation League, Congrego Judíos Latinoamericano, American Jewish Committee: Bogotá Agosto 1968 – Lima Octubre 1972- Argentina 1974- São Paulo 1975- Bogotá 1976- San José 1977- Bogotá 1985- Bogotá 1986. La CNBB (Conferencia Episcopal del Brasil), el American Jewish Committee y el Congreso Judíos Latinamericano, organizaron un encuentro Panamericano en São Paulo Brasil en 1985. (volver a la lectura)

4 Cf. Orientaciones y sugerencias, 1. (volver a la lectura)

5 Pontificia Comisión Justicia y Paz, la Iglesia ante el racismo, 2. (volver a la lectura)

6 Cf. CT. 59. (volver a la lectura)

7 Cf. Documento de los obispos de U.S.A. sobre los judíos. (volver a la lectura)

8 Cf. Orientaciones, Introducción. (volver a la lectura)

9 Discurso del Papa Juan Pablo II en Miami, Osservatore Romano, Nº 38, pág. 8. (volver a la lectura)

10 Cf. Notas VI, 1. (volver a la lectura)

11 Cf. Notas, VII. Conclusiones. (volver a la lectura)

12 Nostra aetate, 4. (volver a la lectura)

13 Notas 4, 1. (volver a la lectura)

14 Ideología: Es siempre parcial 535; lleva en sí la tendencia a absolutizar 5366, 537; intenta instrumentar personas e instituciones 536; es contagiosa y confiere "mística"537; en AL hay diversas ideologías: el liberalismo capitalista 47, 437, 542, el colectivismo marxista 48, 437, 543; el de la Seguridad Nacional 49, 547, 549; criterios para el discernimiento 554-557, principalmente la Enseñanza social de la Iglesia 539. (volver a la lectura)

15 Pontificia Comisión, Doc. Cit. 15. (volver a la lectura)

16 Orientaciones, VI, 2. (volver a la lectura)

17 Juan Pablo II. Discurso Sidney, Australia, noviembre 26 de 1986. Osservatore Romano, nº 49, Diciembre 7 de 1986, pág. 10. (volver a la lectura)

18 Notas, 1, 5. (volver a la lectura)

19 Cf . Notas Nº 3. (volver a la lectura)

20 Notas Nº 4. (volver a la lectura)

21 Notas, II, 6. (volver a la lectura)

22 Cf. DV 18. (volver a la lectura)

23 Cf. Orientaciones, Nº 3. (volver a la lectura)

24 Orientaciones, Nº 3. (volver a la lectura)

25 Cf. C. 25 CT. (volver a la lectura)

26 Cf. Dignitatis humanae. (volver a la lectura)

27 Secretariado para los o cristianos. Actitud de la Iglesia frente a los seguidores de otras religiones, 20ss. (volver a la lectura)

28 Nostra aetate, 4. (volver a la lectura)

29 Secretariado, o.c., Nº 29, 30. (volver a la lectura)

30 Ibid., 32. (volver a la lectura)

31 Ibid., 34. (volver a la lectura)

32 Ibid., 35. (volver a la lectura)

33 1 Jn 3, 20. (volver a la lectura)

34 Notas 1, 2. (volver a la lectura)

35 Notas 1, 3. (volver a la lectura)

36 Notas 1, 4. (volver a la lectura)

37 Orientaciones, 2. (volver a la lectura)

38 Ibid., 2. (volver a la lectura)

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Inserito 01/01/1970